

Utilización de redes sociales en la empresa
07/04/2010Sin duda, las empresas que introducen tecnologías sociales en el lugar de trabajo no están rindiéndose a las exigencias de los empleados con conocimientos tecnológicos.
Vivimos en un mundo cada vez más complejo. Y cuando se alcanza tal nivel de complejidad, las personas no pueden ser expertas en todo. Por ello, debemos trabajar a través de redes. Es el único modo de hacerlo.
Los defensores de las redes sociales internas apuntan que estas tecnologías pueden convertirse en la manera de resolver uno de los mayores retos a los que se enfrentan las grandes organizaciones; es decir, ¿cómo poner los conocimientos y la experiencia de una organización a disposición de todo el mundo siempre que sea necesario? Todo se basa en la conexión de redes.
¿Pero cómo se mantienen dichas redes si, potencialmente, no vemos a la gente muy a menudo? ¿Cómo se replica esa conversación sobre el refrigerador de agua si puede que algunas personas se encuentren a miles de kilómetros de distancia? La respuesta está en las redes sociales internas... que permiten que los empleados puedan comunicarse independientemente de su ubicación. Permiten que los equipos se mantengan en contacto. Permiten que cada uno vea lo que están haciendo los demás.
Mejoras en el uso compartido de la información
Sin duda, no faltan herramientas en las empresas a disposición de los usuarios para que éstos puedan interactuar y compartir los datos con otros usuarios.
Enterprise 2.0 ya se está implementando en las grandes empresas que comprenden las ventajas de la aplicación de tecnologías basadas en Internet para aumentar la productividad y la eficiencia. Desde hace mucho tiempo, la utilización y la explotación del capital intelectual han constituido un reto para las empresas, pero la diferencia clave de las tecnologías de Web 2.0 y Enterprise 2.0 es que permiten que el uso compartido del conocimiento y la colaboración estén controlados por los usuarios. Los blogs, wikis, et. permiten que la empresa utilice conocimientos que nunca antes había recopilado, aunque siempre habían estado allí.
Muchas compañías utilizan las tecnologías de Web 2.0 para compartir, esencialmente, los datos desestructurados; los usan para mejorar la colaboración.
Paradójicamente, el proceso de divulgar y compartir la información también puede lograr reforzar la seguridad. Esto es así porque el acceso a toda esta información se realiza a través de un único portal. Siempre que haya una conexión segura, cualquier dispositivo capaz de ejecutar un navegador web podrá utilizarse para acceder a la información corporativa. Si los empleados pueden acceder a los datos desde cualquier lugar, entonces no necesitarán guardarlos en una unidad de memoria ni imprimirlos, porque siempre los tendrán disponibles. Por lo tanto, la seguridad mejorará. Lejos de ser una responsabilidad, se convierte en un activo. Si se dispone de un acceso correcto, la información no se transporta. Por ejemplo, si el portátil de un empleado simplemente ejecuta un navegador y alguien lo roba, sólo robará el portátil; no se llevará la información.
Retorno de la inversión
Las herramientas de redes sociales internas hacen que las personas y los conocimientos sean más accesibles. Esto, a su vez, ayuda a mejorar la eficiencia y la productividad.
Algunos afirman que, en primer lugar, las empresas deben ser capaces de cuantificar las ventajas de las redes sociales internas y de calcular el retorno de la inversión (ROI), pero puede ser complicado. Sin embargo, esto no debería ser motivo suficiente para descartarlas, ya que, probablemente, sería tan difícil de articular como las ventajas empresariales tangibles asociadas a otras herramientas de oficina más convencionales, como el correo electrónico y el teléfono. Las empresas deberían seguir adelante con las redes sociales y calcular sus ventajas después de ponerlas en marcha, cuando estén en uso.
Además, debe tenerse en cuenta otro factor crucial: la cultura de la organización. Para aprovechar las tecnologías de las redes sociales en la empresa, debe existir un entorno propicio: un espíritu de colaboración y mentes abiertas. Cualquier paso que fuerce a las personas a participar, sencillamente no funcionará. Por el contrario, la gente debe sentirse involucrada en el proceso. Se debe cultivar y fomentar su inclusión. Y necesitan una razón para participar. La clave de ello es permitir que todos aprendan lo buenas que pueden ser estas herramientas: no debemos imponerlas ni debemos ordenar que las usen. Solo debemos ponerlas a su disposición y dejarles descubrir lo que pueden conseguir con ellas. La información se contagia como un virus y es así como se difunden las buenas noticias.
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